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Bendito zumbido

Por: comunicaciones
Publicado el: Octubre 2021
Las abejas se están muriendo y urge protegerlas. Aquí, una mirada sostenible y bondadosa hacia las reinas de la polinización.

Bogotá, D.C., 11  de Octubre de 2021- Zumban y zumban, y su zumbido es fundamental no solo para su vida, sino para la del resto de los seres mortales. En un conversatorio realizado el 8 de octubre en el marco de la Semana Pyba, el Instituto Distrital para la Protección y el Bienestar Animal (IDPYBA) tuvo un invitado especial desde Guatemala: Ahmid Daccarett, fundador y director del BeeHub, un proyecto innovador centrado en el bienestar de las abejas.   

Estos insectos son fundamentales para los ecosistemas y la biodiversidad no solo porque son polinizadores por excelencia de plantas silvestres, sino también de plantíos cultivados. No por nada, se estima que de tres a cuatro alimentos que consumimos a la hora del almuerzo están en nuestra mesa gracias a las abejas. En otras palabras, “el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales”, conforme establece la Organización de las Nacional Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Y en el reino de los polinizadores, las abejas brillan.

Sin embargo, ellas, junto con las mariposas, los murciélagos y los colibríes —otros animales que cumplen esa función—, están cada vez más amenazadas debido al impacto de la actividad humana, como el uso de pesticidas, la deforestación y el cambio climático. Para contribuir a reversar estos efectos, Daccarett creó, hace tres años, un emprendimiento de apicultura biodinámica, cuya filosofía se centra en la conservación de las abejas y no en el apicultor, a sabiendas de que incluso en la cría moderna de abejas también se dan prácticas que atentan contra la sostenibilidad (entre ellas, el uso de acaricidas, la alimentación artificial y la cría forzada de abejas reina). 

 “Nosotros le llamamos apicultura a la inversa porque la productividad no es nuestro principal objetivo. Entendemos que si hacemos las cosas bien, es decir, respetamos los ciclos naturales de las abejas y su entorno, favoreciendo su convivencia sana con otras especies nativas, estaremos, en el mediano plazo, apoyando la sostenibilidad económica de un proyecto de apicultura”, asegura este administrador de empresas que, unos meses atrás, impartió un taller para campesinos apicultores que trabajan en áreas rurales de Bogotá.

Se llama apicultura biodinámica porque parte de la concepción de que es un sistema con muchos elementos entrelazados, y entender esas interacciones que existen entre la abeja, su colmena y su entorno va más allá de tener un proyecto productivo; se trata de promover la educación y la sostenibilidad ambientales teniendo como foco el bienestar de la naturaleza.

“En la biodinámica se cultiva la biodiversidad y lo que queremos es no solo tener un apiario de Apis mellifera (especie productora de miel) sino un santuario que va a dar alojamiento y refugio a un sinfín de vegetales, flores y animales, en aras de su balance. No se trata, como se hace ahora, de barrer una pradera para poder instalar 50 o 100 colmenas, sino de considerar que hay muchas especies de otros polinizadores que también son importantes y no deben ser desplazados”, complementa Daccarett, cuyo proyecto fue finalista de los Premios Verdes 2021, uno de los festivales de sostenibilidad más relevantes del mundo; BeeHub quedó en segundo lugar en la categoría de Fauna, dentro de 10 categorías que están cimentadas en los objetivos del desarrollo sostenible.

Él es un vivo ejemplo de la necesidad de rezoocializarnos. ¡#ReZoocialízate tú también!.

 

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